Subrayo lo de opinión antes de empezar:

Más a menudo de lo que me gustaría, veo reproches entre personas que me consta luchan por un mundo mejor.

  • El que vota, al que no vota.
  • El que se manifiesta en las calles, al que no.
  • Una ideología al resto.
  • El que se informa, al que no lo hace o al que lo hace de forma diferente.
  • El que decide dejar de comer carne, al que no decide hacerlo.
  • El que da la cara al que no la da.
  • El de una religión, al resto, a la ausencia de una o incluso a las distintas formas de interpretar su propia religión.

Y viceversa en estos y otros casos.

Tendemos a creer que nuestra lucha es la que más resultados puede dar, o que las causas por las que nos decidimos son las más importantes o urgentes. Y a menudo, olvidamos contra que estamos luchando.

Olvidamos que el poder establecido, al contrario que nosotros, no olvida luchar en ningún ámbito. La Élite, los sustentadores de poder, luchan de todas las formas posibles. Habrá a quien le sorprenda que diga que los poderosos luchan, pero así es, desde una mejor posición sin duda, pero lo hacen para seguir manteniendo su poder. Y aunque tienen prioridades no olvidan cuidar del resto de cometidos menos urgentes, sus prioridades se sustentan en tan grandes como pequeños detalles.

  • Se favorecen de un amplio abanico de ideologías o las vigilan de cerca adelantándose a nuestros pasos. Lo mismo pasa con las religiones. Por no hablar de la psicología, la estadística, la sociología y demás ciencias de control social.
  • Ellos informan, ellos deciden quien tiene presencia en los medios y quien no, ellos deciden cual es la noticia más importante y cual pasará sin pena ni gloria escondida en un rincón de tu periódico. Ellos eligen que se le contará a tu hijo en el colegio y lo que es mejor omitir.
  • Ellos deciden si una manifestación se realiza o no, a que hora empieza y cuando termina. Ellos deciden si tu voto sirve para lo que querías expresar en las urnas o se aleja por otros derroteros.
  • Ellos deciden quien puede comer y quien no, he incluso deciden quien entre los que no comen carne, accederá a vegetales de calidad o no, quien come ecológico y quien transgénico.
  • Si das la cara, deciden partirtela o no.

Ellos ven personas luchando y nosotros formas de luchar o causas por las que hacerlo. Por el momento les ha ido mejor a ellos.

Para ellos es más fácil, lo se, no lo hacen por tolerancia o justicia, ni por paz, o equidad, sino por poder. Para su consecución o mantenimiento son capaces de tolerar cualquier cosa, la mentira, la hipocresía, la corrupción, guerras, desahucios, sometimiento … y un largo etc.

Si entre los que sabemos que hay cosas que no se pueden tolerar y límites que no se pueden traspasar, nos respetáramos y toleráramos más… Si viéramos personas luchando en vez de formas de lucha o causas por las que luchar… Si en vez de reprocharnos las diferentes formas de hacer, ser o pensar, nos diéramos una oportunidad de explicarnos, de opinar diferente… Tal vez nos daríamos cuenta de que no se trata de cambiar de lucha, forma o causa, sino de apoyarnos en nuestras diferentes formas o causas.

Nadie posee la razón o verdad absolutas, nadie es perfecto, nadie se libra de equivocarse de ostentar algún que otro defecto. Si cuando creemos que tenemos alguien equivocado en frente en vez de señalarle cual inquisidor a un infiel, le escucháramos, le respetáramos y toleráramos, sin por ello dejar de exponer nuestra opinión; podría ocurrir que el contrario se diera cuenta del error, que nos diéramos cuenta nosotros e incluso que nos diéramos cuenta de que no distan tanto nuestras opiniones y nos unen más cosas de las que nos separan. Ocurre poco eso sí, la mayoría de las veces los enfrentados siguen opinando igual, al menos en ese momento, porque el intercambio de pareceres e informaciones no suele dar fruto inmediato cual cadena de comida rápida, y así debe ser.

¿Quien no ha dicho alguna vez: ¡Qué razón tenía mi madre!?

Por mi parte, ánimo, fuerza, lucha y desobediencia.

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